Durante la travesía por los Andes Venezolanos tuve la oportunidad de conocer a muchos personajes de las ciudades y de los pueblos rurales, estas personas generalmente son humildes y de buen corazón y están siempre atentos a los acontecimientos de sus pueblos y de los alrededores, conocen con mucho detalle la vida de sus vecinos y la de las otras personas que se acerquen a sus pueblos, esto generalmente lo llaman vivir del cuento.
Llegue a la plaza central de los nevados, un pueblo situado a 4 horas por una carretera suicida que surca las montañas, en la placita de 6x6 mts, están un policía del pueblo, 2 campesinos y Gonzalo, supongo que poniendo al día la red información y todo lo que acontece alrededor o quizás arreglando el mundo con algunas teorías.
Nos acercamos los dos guías de montaña y yo a negociar con Gonzalo el precio de una mula de carga para nuestra excursión, tras fijar el precio y cerrar el trato nos retiramos hasta el día siguiente, temprano en la mañana ya las mulas estaban cargadas y empieza la travesía de 7 días por la montaña, voy caminando casi de ultimo y justo atrás de mi viene Gonzalo montado en Reina de color marrón claro y con sus largas orejas, era gracioso sentir el empujón en mi espalda que me daba con su hocico como dándome ánimos para el resto del camino cuando en algún momento yo estaba cansado, Gonzalo me miraba de una forma inusual, tal vez analizando si podría llegar hasta la cumbre de aquellas montañas, yo para romper el hielo comienzo a conversar con él, pero creo además que lo estaba esperando, porque comenzó a contarme algunas cosas muy raras de su vida.
Masticando y escupiendo “chimo” un especie de tabaco o hierba que se pone debajo de la lengua, que viene en una nueva versión “Chimo Ice” , me conto que está construyendo su casa nueva hecha de barro como el resto de las casas de la zona y que también le preocupaba uno de sus hijos ya que tenía problemas con la bebida, es decir muchas veces lo encontraba borracho al llegar a casa después de beber “miche” un licor súper fuerte que beben en los Andes a mí al principio no me pareció nada del otro mundo hasta que me dijo que ese hijo tenía además 9 años de edad, mi cara de sorpresa no debió ser normal porque hasta la mula se asusto. Varias historias más tarde le comente que me encantaron las instalaciones del pueblo, el centro de teléfonos e internet era de nueva generación, y sobre todo la emisora de radio que se ve que es muy nueva, el me dijo que tenía un programa los martes y los domingos en esa emisora que se llamaba “Los Consejos de Gonzalo” en el que aconsejaba a la gente en diferentes aspectos de la vida, Eso tampoco me los esperaba de él, pero al final de ese día cuando ya se retiraba a su casa le tome una foto y le dije Gonzalo Jeecheme (dígame) un consejo para viajar alrededor del mundo, y el me respondió…. PUES POCO A POCO, yo sonreí y el siguió su camino, pero pienso hacerle caso a este extraño mentor y viajar poco a poco para conocer la esencia de cada país.
Gracias
Jesús Rojas-Costa